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La Coctelera

Profe de natu

31 Agosto 2011

La educación es muy importante (I)

Nadie con hijos entre los 13 y los 17 años debería permanecer indiferente ante lo que pasa en la educación madrileña.

Aburrido está uno de que le recuerden lo importante que es la educación. Con qué énfasis lo remarcan políticos y periodísticas con discursos clónicos e insustanciales principalmente durante el mes de septiembre. Me sorprende ese empeño en hablar de lo obvio. Sin embargo, en el fondo, casi nadie piensa que la educación sea tan importante. Es importante que el médico que nos atiende en urgencias sea un profesional competente, que el taxista que nos lleva a las 3 de la mañana no vaya completamente borracho, que el piloto de la aerolínea que nos transporta a Menorca haya descansado bien esa noche, que el cocinero del restaurante en el que cenamos se haya lavado con abundante jabón después de su paso por el WC...

Es lo correcto y todos subscribimos esa afirmación: la educación es importante; pero ¿nos lo creemos?. En el fondo uno tiene el recuerdo de su etapa escolar como algo medianamente prescindible. Demasiadas horas muertas delante de un encerado, sueño, hambre, hastío...miradas al reloj cada 5 minutos. Y aquella cara con unos ojos que no transmitían más que aburrimiento: "Para mañana no os olvidéis hacer los ejercicios sobre la voz pasiva de la página 37". La mayoría de la población lo único de lo que teníamos ganas era de escapar de aquella cárcel. En mi biografía académica no han sido muchas las horas de clase que terminaron en subidón (yo no salvo a más de 10 profesores entre EGB, BUP y universidad). Con frecuencia cuento a mis alumnos como en 3º de carrera, después de terminar con el enésimo boli BIC, me pregunté ¿pero qué pinto yo aquí? ¿qué sentido tienen estos madrugones para estar durante varias horas copiando unos apuntes que me dicta un señor y una señora con ninguna experiencia de lo que está hablando? Apuntes que en muchos casos fueron rescatados de su propio archivo de apuntes juvenil. ¿Qué pintábamos 200 amanuenses a las 8 de la mañana con la única inquietud de que aquello estuviese limpio y ordenado? Todavía conservo los apuntes de una de aquellas asignaturas para cerciorarme de que aquello no era ningún sueño, era real como la vida misma.

Esa es la experiencia de la mayoría de la gente sobre la educación. Y por mucho que se nos llene la boca con la dichosa afirmación, es evidente que "eso" a la mayoría de la gente no le parece importante. Le parece importante tener salud, tener un trabajo y llegar a fin de mes con un cierto desahogo económico, que su equipo se clasifique para la champions league, poder seguir disfrutando de la quincena estival en las playas del levante, la cervecita vespertina, que los hijos no den mucho la lata... Y todo eso se puede conseguir sin asistir un solo minuto al instituto...al menos SE PODÍA.

Porque hubo una época que se podía llegar lejos en la vida sin haber cumplido un solo ciclo escolar. Todavía hoy se puede.

No nos engañemos: la educación no es tan importante mientras exista un lugar en el que dejar a los niños todas las mañanas y olvidarse de ellos durante 5, 6, 8 horas. Esto se valora aún más después del periodo vacacional en el que el contacto con sus hijos adolescentes ha sido pelín más intenso.

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6 Junio 2011

Puertos Míticos de Ávila 2011

Alguien que desayuna un domingo a las 5 y media de la mañana una barra de pan debe tener algún cable suelto que quizás se pueda arreglar con una sencilla actualización 40.0 padre de famillia. Sin embargo allí estaba yo, más feliz que una perdiz, dirigiéndome a Ávila a las 7 de la mañana para participar en la ciclomarcha de "Los Puertos Míticos de Ávila".

Ya en la salida la organización no paraba de repetir que aquello no era una marcha competitiva sino una marcha cicloturista. Da mucho miedo que se repita hasta la saciedad lo evidente. Y lo evidente es que en cuanto se da la salida 600 pares de piernas empiezan a moverse muy deprisa en dirección al puerto de la Paramera.

Mi pulsómetro es incapaz de bajar de las 170 pulsaciones, y esto no ha hecho más que empezar. ¡Quedan 175 km! Las pulsaciones continuarán en la frontera de la muerte hasta coronar el puerto. Piensas que en la bajada será distinto...pero en esta ciclomarcha no competitiva se baja muy deprisa y dando pedales. Miro a mis dos compañeros de fatigas que me deben ver aburrido con el "ritmillo" y me animan "si quieres tira". Esto en el argot ciclista se traduce en "no hace falta que te quedes presenciando como se nos salen los ojos de las cuencas y vete hacia delante, no nos esperes, déjanos morir". Por supuesto que no tiro porque lo que queda es mucho y muy desconocido y hemos venido a disfrutar.

Así poco a poco comienza la segunda subida de la jornada: el puerto de Serranillos. No es un puerto muy duro pero sí es muy largo. Vamos varios en grupete resoplando y sin hablar. Sigo sin comprender a qué viene tanta prisa (luego me he enterado de que los avituallamientos estuvieron escasos sobre todo para los que venían detrás, lo mismo se había corrido la voz y claro...) Después de más de una hora subiendo sin parar coronamos Serranillos, aunque empezamos a subir con sol ahora tenemos sobre nuestras cabezas una sospechosa panza de burra. Plátano, aquarius, agua, pis y otra vez a dar pedales en dirección a Pedro Bernardo.

El paisaje es espectacular. Los piornos en flor adornan las laderas de cumbre y en Gredos la primavera está en su mejor momento, nada extraño con todo lo que ha llovido.

Bajando nos vamos juntando un grupete. Todos andamos sobrados de miedo y si alguien, por error, se pone en cabeza no es relevado ni a tiros. En una de las ocasiones el que se ha puesto en cabeza por error soy yo. Estamos en el llano que llega hasta antes del pueblo de Gavilanes, donde comienza el ascenso al coloso de la jornada: el puerto de Mijares. Así que después de unos km levanto el pie, no vaya a ser que Mijares se haga todavía más largo. En seguida un grupete entiende el mensaje y pasan al relevo.

Pensamos en un tema amplio de conversación para afrontar los casi 20 km de puerto. El problema es que al ritmo que vamos las conversaciones funcionan a base de monosílabos y así no hay forma de resolver asuntos de estado. Uno de mis compis empieza a dar señales de ir seriamente tocado. Simultaneamente recibo un mensaje "estamos en urgencias" parece que un virus está haciendo de las suyas en el cuerpecito de la enana. Y después de valorar la situación y ver que a mis compis les va a costar bastante tiempo llegar a Ávila sigo sus consejor "si quieres tira".

Subo Mijares rapidillo adelantando a los que antes nos habían ido pasando. Deben pensar que no me he enterado de que la ciclomarcha es no competitiva, cuando en realidad soy un pobre padre ávido de noticias que en esta zona de Gredos la cobertura no me proporciona.

Durante la subida empiezan a caer las primeras gotas y lo que era un pequeño aguacero, se transforma en la cima del puerto en un tormentón de padre y muy señor mío. Menos mal que el casco amortigua algo la granizada. El descenso es penoso, una cortina de agua y granizo reduce la visibillidad considerablemente. La gravilla suelta en el asfalto y los regueros que recorren las cunetas llaman a la prudencia. Si a esto añadimos que los frenos con agua son menos frenos, y que las gafas de sol sin sol son menos gafas uno entiende que a veces sea preferible subir que bajar. Cuando los primeros temblores me recorren el cuerpo llego por fin a Burgohondo donde se encuentra el último avituallamiento de la jornada. Otro plátano y a por el último puerto: Navalmoral. Son 9 km que no tienen fuertes pendientes pero a estas alturas de la película todas las pendientes son fuertes. Subiendo alcanzo a dos ciclistas vascos con los que intercambio monosílabos durante unos km, pero el deber me llama y parto en solitario en dirección a las murallas.

Los últimos 20 km son de llano picando para abajo, ningún grupo por delante, ningún grupo por detrás...los lobos deben estar haciendo de las suyas. La marcha termina en el paseo del rastro después de superar un último tramo de adoquín cuesta arriba.

Poco más tarde consigo hablar por teléfono, la enana está mejor, busco farmacia de guardia y pienso en futuros retos. ¡Qué rápido se olvida todo lo sufrido encima de una bicicleta!

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25 Abril 2011

Abril en las islas

Primero fue el viaje fin de curso en Lanzarote. Repetimos destino después de lo bien que nos trataron el año pasado. El pequeño albergue está en medio de la nada, donde cobertura y electricidad no tienen sitio. Y quizás sea ese su principal encanto.

Chicas y chicos arremolinados bajo la luz de la única farola en animada conversación. Cabañas de madera llenas de risas y desorden a partes iguales. Un amanecer único con el mar al fondo. Y sobre todo: Juan y Carmen, que consiguen desde el minuto cero que en lugar de albergue pienses que estás en tu propia casa.

-¿Un café?

Y te sientas en el pequeño porche hablando de nada mientras los chicos van apareciendo para el desayuno con cara de haberlo pasado mejor que durmiendo.

Lanzarote es un destino que vale mucho la pena. Quizás sea el cuidado que desde siempre se ha puesto para que en el paisaje reine una cierta armonía. Son sus pueblecitos, pero también las palmeras que jalonan cada rincón, y el color inconfundible de la piedra volcánica, y los barrancos y la geria.

Y fue aterrizar para carmbiar las maletas y a los dos días volar de nuevo a las islas. Esta vez a Gran Canaria y en mejor compañía. Cuando volvamos mañana a la guarde, en la lista de alimentos nuevos que hemos introducido estas vacaciones incluiremos el huevo y la tierra. El primero en pequeñas cantidades, el segundo "a paladas". Y oye...¡qué no les pasa nada!

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31 Marzo 2011

Vivir cada día

Tengo un vago recuerdo de la cabecera de este programa, y amnesia total sobre su contenido, de hecho he tenido que hacer una rápida búsqueda en google para refrescar su memoria.

"Vivir cada día" suena a eslogan rutinario. Algo así como la lucha por la supervivencia de las clases medias en el día a día: la gymkana de llevar a los peques al cole sin llegar tarde al trabajo, acordarse de comprar huevos en una visita express al supermercado, llamar por teléfono para comprobar que está todo en orden, pedir cita con el médico la semana que viene, comprar el enésimo regalo de cumpleaños del hijo de Pepita, etc, etc. Y de eso parece que iba el programita.

Pero "Vivir cada día" también se puede interpretar a la luz del "Carpe diem" de Horacio. Hoy, mientras subía con la bicicleta con dos buenos amigos por las primaverales sendas pedriceras, recordé un suceso sin importancia de la última semana: La peque de la casa salta sobre mis rodillas emocionada a sus 10 meses y 2 dientes. Golpea con las palmas la mesa mientras escucha una pegadiza canción. La mesa retumba, y cuanto más retumba la mesa, más se emociona la pequeña. Saltamos y cantamos. Se hace tarde y toca bañera. Descubro que el pañal se ha desbordado.

No sé si habrá algo más hermoso que tu propia hija se mee de risa en tus pantalones. ¡Qué suerte poder vivir cada día!

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28 Febrero 2011

Paramecio

Estos días andamos sumergidos en el mundo de las gotas de agua. Es fascinante ver la cantidad de vida microscópica que albergan -incluso en invierno con el agua casi helada- esas pequeñas charcas. Como ejemplo este simpático paramecio que se movía como protozoo en el agua.

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21 Febrero 2011

El elefantito

Hace unos días mientras dábamos el paseo vespertino por la garganta de la Camorza (en los pueblos no se pasea por grandes avenidas con bancos a los lados y árboles frondosos, sino por la angosta y escarpada garganta que abre el Manzanares en su paso por la pedriza) encontramos una singular pareja.

- Perdonad -preguntaron con inconfundible acento andaluz- ¿zabéiz dónde queda el elefantito?

Que para los no iniciados es como si alguien en la glorieta de cuatro caminos te pregunta por la estatua del ángel caído del retiro.

Así que les explicamos que no iban bien dirigidos, que el sitio al que querían llegar se encontraba aproximadamente una hora de camino y muy bien escondido en el laberinto de rocas que es la Pedriza.

- ¿Y no noz podéiz decir por dónde se va? -insistieron.

Miré el reloj y eran las 5 y media de la tarde. Suponiendo que lo encontraran al segundo intento, llegarían allí casi de noche. Así que si no se perdían subiendo se perderían bajando. Bonito panorama. Mi asombro fue mayúsculo cuando confesaron que habían salido esa misma mañana desde un pueblo situado entre Málaga y Granada, querían fotografiar el elefantito por la noche, jugando con la luz de la luna y las estrellas, y que al día siguiente volverían a su tierra. Y les indiqué lo mejor que supe:

- Seguís hasta el parking en el que hay un bar que se llama casa Julián, desde allí suben unas escaleras de piedra hacia la montaña, cuando las subáis tenéis que girar a la izquierda y seguir las marcas blancas y amarillas. Una media hora más tarde de subir y subir alcanzaréis la gran cañada. Un hermoso prado que cruza bajo un murallón de rocas de este a oeste. Seguís el prado en dirección oeste unos 200 metros y a la izquierda salen unos hitos que suben por un vallecito. Pasaréis bajo unas placas grandes de roca (cinco cestos), unos 20 minutos de subir os deberían dejar cerca del elefantito.

Seguimos nuestro paseo con cierto desasosiego, pensando si no deberíamos haberles aconsejado con más fuerza que no se embarcaran en semejante desatino. Una hora más tarde les encontramos en el parking de la mano de unos escaladores. Se habían confundido de camino a los 5 minutos de empezar a andar. El elefantito se les había resistido definitivamente.

En el fondo me dieron envidia sana. Bendito espíritu aventurero.

Así que el jueves pasado, día de nieves y ventiscas, salí del instituto y me calcé unos guetres. Unos minutos más tarde subía por las escaleras de la casa Julián para visitar al pequeño elefante.

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7 Febrero 2011

De nuevo en el tubo del robot (Peñalara)

Hay un viejo proverbio inglés que dice: If you can 't lick'em join'em. Vamos que si no puedes vencer a tu enemigo... Así andaba yo, aburrido del virus estomacal el sábado por la tarde, cuando sonó el móvil. Y haciendo de tripas corazón (nunca mejor dicho) el Domingo a las siete y pico de la mañana esta era la imagen que presentaba el circo de Peñalara:

Dejamos el pueblo a las 6 y media, y a las siete y pico ya teníamos calzados los crampones y el piolet. Con cuanto gusto se escucha crugir la nieve y el hielo bajo las últimas estrellas. Avanzamos en amena conversación dejando a nuestras espalda cuerda larga. El cielo anaranjado de febrero anuncia el amanecer:

Unos minutos más tarde ascendemos por el tubo central que sube desde la laguna de Peñalara. A nuestra derecha queda el risco del Trapecio y a nuestra izquierda el del Robot. Unos 100 metros más arriba aparece la entrada al tubo del robot.  Se trata de un pequeño corredor de hielo y nieve con una inclinación máxima de unos 60º. Su única dificultad reside en superar un bloque empotrado en terreno mixto (roca y hielo) y en esquivar los cascotes de hielo que escupe de vez en cuando. Desde la entrada del tubo vemos amanecer:

El tubo del robot comunica el tubo central con el de la Ceja y nos deja en un bonito páramo de nieve conocido como la Mesa:

Desde aquí hasta la cornisa de Peñalara progresamos mirando bien donde ponemos los pies. Un resbalón supondrían un tobogán de unos cuantos metros.

Una vez en la cornisa cresteamos hasta dos hermanas y bajamos hasta Cotos. Tres horas más tarde llegamos de nuevo al pueblo. Todavía queda por delante mucho Domingo de prensa y de paseo.

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5 Febrero 2011

De virus y recuerdos

Una de las ventajas de las guarderías es que te permite repasar la microbiología que estudiaste durante la carrera; especialmente el apartado de rhinovirus y enterovirus. Con uno de los segundos estoy librando duro combate durante este fin de semana.

Y no sé por qué me vino a la cabeza la canción. Me quité titantos años de encima, nos arrastrábamos doblados de la risa por el barro de una perdida cueva de Guadalajara. Hasta nos sumergimos en un pequeño río subterráneo de gélidas aguas con su pequeño sifón. Aguantar la respiración bucear dos metros en la más completa oscuridad y seguir recorriendo la cueva en plan croqueta con la linterna medio medio. A la salida fuego de enebro, más risas, chorizos y oreja de cerdo. Una de las bandas sonoras de aquellas aventuras era esta:

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