Huelga de profesores: 250 € menos
Alguien que está dispuesto a dejar de ganar 250 euracos debe tener poderosas razones. Es más fácil no preguntárselas. Es más fácil decir que son los de la ceja o los 4 liberados sindicales de siempre. Pocos debates sosegados podemos tener si partimos de esa premisa.
Hasta ahora todo el que se ha parado 5 minutos para que le cuente qué ha pasado en la enseñanza pública desde el mes de julio ha conocido datos que desconocía, y muchos me han dicho con sorpresa "pues no es eso lo que cuentan en la tele".
No me canso de repetir que las razones que me empujan a mí a manifestarme en contra de esas medidas están por encima de planteamientos políticos.
A mí me mueve el convencimiento de que:
- Doy mejor las asignaturas de las que soy especialista, y este curso tengo que dar unas horas de algo que no son precisamente paramecios y mitocondrias. Si quieres aprender tenis es mejor no contratar a un profe de paddle.
- Las horas de laboratorio son muy importantes en secundaria, y este curso me las han quitado. Si quieres aprender esquí no te conformas con ver los vídeos de los Ochoa o leer un tratado sobre "el esquí y la cuña".
- Me parece importante que la biblioteca esté abierta durante las horas lectivas para que puedan ir a estudiar allí aquellos alumnos de bachilleratos que tienen huecos en su horario.
- 34 alumnos de bachillerato en un aula aprenden peor que 20. Si se organiza un curso de formación en la empresa ¿preferimos grupos de 30 o de 10?
- Si en el ya famoso bachillerato de excelencia los profes tienen 12 horas lectivas ¿será que se preparan mejor 12 horas de clase que 20?
- La hora de tutoría es tan importante como la de biología de 2º de bachillerato. Pocos alumnos me recuerdan con el paso de los años, mis maravillosas explicaciones sobre el ciclo de krebs, mientras que ayer mismo recibía un correo de una brillante estudiante de medicina: "el fin de semana me voy a Fontilles, la última leprosería de Europa, a hacer el bien como tu me enseñaste jaja!".
Por supuesto que se pueden dar 25 horas lectivas a la semana, no tener laboratorios y estar 40 alumnos en clase...¡cómo en los viejos tiempos!. Todo esto lo he vivido. Y como lo he vivido sé de lo que hablo. En esas condiciones muchos profesores buenos terminan quemados, agotados y sin ilusión. Bastantes emprenden el éxodo a la escuela pública, otros se vuelven burócratas del aula (subrayar, copiar, actividades, recreo...) y abandonan la iniciativa: verdadero motor de esta profesión.
Si lo único que me importara fuera que mis alumos tuvieran unas paredes entre las que hibernar, en regulada hipotermia, a la espera del despertar primaveral y el anhelado esplendor estival, hoy estaría dando clase. Pero va a ser que me importan otras cosas...
Lucía dijo
El cierre de la biblioteca y el tener 35 en vez de 20 alumnos en clase ¿Son también cambios de la reforma actual? Yo ya hace tiempo que salí del cole, pero no hemos sido 20 personas en clase jamás
20 Septiembre 2011 | 12:17 PM