La educación es muy importante (I)
Nadie con hijos entre los 13 y los 17 años debería permanecer indiferente ante lo que pasa en la educación madrileña.
Aburrido está uno de que le recuerden lo importante que es la educación. Con qué énfasis lo remarcan políticos y periodísticas con discursos clónicos e insustanciales principalmente durante el mes de septiembre. Me sorprende ese empeño en hablar de lo obvio. Sin embargo, en el fondo, casi nadie piensa que la educación sea tan importante. Es importante que el médico que nos atiende en urgencias sea un profesional competente, que el taxista que nos lleva a las 3 de la mañana no vaya completamente borracho, que el piloto de la aerolínea que nos transporta a Menorca haya descansado bien esa noche, que el cocinero del restaurante en el que cenamos se haya lavado con abundante jabón después de su paso por el WC...
Es lo correcto y todos subscribimos esa afirmación: la educación es importante; pero ¿nos lo creemos?. En el fondo uno tiene el recuerdo de su etapa escolar como algo medianamente prescindible. Demasiadas horas muertas delante de un encerado, sueño, hambre, hastío...miradas al reloj cada 5 minutos. Y aquella cara con unos ojos que no transmitían más que aburrimiento: "Para mañana no os olvidéis hacer los ejercicios sobre la voz pasiva de la página 37". La mayoría de la población lo único de lo que teníamos ganas era de escapar de aquella cárcel. En mi biografía académica no han sido muchas las horas de clase que terminaron en subidón (yo no salvo a más de 10 profesores entre EGB, BUP y universidad). Con frecuencia cuento a mis alumnos como en 3º de carrera, después de terminar con el enésimo boli BIC, me pregunté ¿pero qué pinto yo aquí? ¿qué sentido tienen estos madrugones para estar durante varias horas copiando unos apuntes que me dicta un señor y una señora con ninguna experiencia de lo que está hablando? Apuntes que en muchos casos fueron rescatados de su propio archivo de apuntes juvenil. ¿Qué pintábamos 200 amanuenses a las 8 de la mañana con la única inquietud de que aquello estuviese limpio y ordenado? Todavía conservo los apuntes de una de aquellas asignaturas para cerciorarme de que aquello no era ningún sueño, era real como la vida misma.
Esa es la experiencia de la mayoría de la gente sobre la educación. Y por mucho que se nos llene la boca con la dichosa afirmación, es evidente que "eso" a la mayoría de la gente no le parece importante. Le parece importante tener salud, tener un trabajo y llegar a fin de mes con un cierto desahogo económico, que su equipo se clasifique para la champions league, poder seguir disfrutando de la quincena estival en las playas del levante, la cervecita vespertina, que los hijos no den mucho la lata... Y todo eso se puede conseguir sin asistir un solo minuto al instituto...al menos SE PODÍA.
Porque hubo una época que se podía llegar lejos en la vida sin haber cumplido un solo ciclo escolar. Todavía hoy se puede.
No nos engañemos: la educación no es tan importante mientras exista un lugar en el que dejar a los niños todas las mañanas y olvidarse de ellos durante 5, 6, 8 horas. Esto se valora aún más después del periodo vacacional en el que el contacto con sus hijos adolescentes ha sido pelín más intenso.