De nuevo en el tubo del robot (Peñalara)
Hay un viejo proverbio inglés que dice: If you can 't lick'em join'em. Vamos que si no puedes vencer a tu enemigo... Así andaba yo, aburrido del virus estomacal el sábado por la tarde, cuando sonó el móvil. Y haciendo de tripas corazón (nunca mejor dicho) el Domingo a las siete y pico de la mañana esta era la imagen que presentaba el circo de Peñalara:

Dejamos el pueblo a las 6 y media, y a las siete y pico ya teníamos calzados los crampones y el piolet. Con cuanto gusto se escucha crugir la nieve y el hielo bajo las últimas estrellas. Avanzamos en amena conversación dejando a nuestras espalda cuerda larga. El cielo anaranjado de febrero anuncia el amanecer:

Unos minutos más tarde ascendemos por el tubo central que sube desde la laguna de Peñalara. A nuestra derecha queda el risco del Trapecio y a nuestra izquierda el del Robot. Unos 100 metros más arriba aparece la entrada al tubo del robot. Se trata de un pequeño corredor de hielo y nieve con una inclinación máxima de unos 60º. Su única dificultad reside en superar un bloque empotrado en terreno mixto (roca y hielo) y en esquivar los cascotes de hielo que escupe de vez en cuando. Desde la entrada del tubo vemos amanecer:


El tubo del robot comunica el tubo central con el de la Ceja y nos deja en un bonito páramo de nieve conocido como la Mesa:

Desde aquí hasta la cornisa de Peñalara progresamos mirando bien donde ponemos los pies. Un resbalón supondrían un tobogán de unos cuantos metros.




Una vez en la cornisa cresteamos hasta dos hermanas y bajamos hasta Cotos. Tres horas más tarde llegamos de nuevo al pueblo. Todavía queda por delante mucho Domingo de prensa y de paseo.

cuartosinascensor dijo
Uf, que valor.
Saludos
14 Febrero 2011 | 06:26 PM