Conversaciones de recreo
Este año el oficio de gestión de las actividades extraescolares me roba bastantes recreos. Porque los profes seguimos teniendo recreo, no tenemos "hora del bocadillo", "hora del desayuno" o "descanso". Tenemos recreo. En cada instituto se organiza de una manera, en éste tenemos tres clases, media hora de recreo y otras tres clases.
Hoy he conseguido hacer hueco y pasar por la cafetería durante el recreo. Puedes salir con las pilas cargadas o no. De ti depende. Porque hay quien aprovecha el recreo para lamentarse. Se lamentan del horario, de que entran pronto y salen tarde. Se lamentan de los cursos que les han tocado y de los alumnos díscolos y rebeldes, de los buenecitos nadie suele quejarse. Se lamentan del frío, de lo mal que está todo y de lo peor que va a estar. La cafetería es su pequeño muro de las lamentaciones.
Si te atrapan esas conversaciones puedes terminar frío.
No me gusta hablar de alumnos y clases en el recreo, ni de si he dormido poco o mucho o de si salgo pronto o tarde. Hoy hemos hablado de formas de decorar un salón, de la obligatoriedad de visitar al menos una vez en la vida los Alpes, de si el proceso de creación de un cuadro es algo intuitivo o existe una planificación previa, de que hay que ir a ver a Renoir al Prado ¡ya!, de como uno almacena cosas que ya no sirven para nada y del valor insustituible del trastero. Nos hemos reído y se ha pasado la media hora de recreo volando.
Llegas a clase y entras con otro pie.

cuartosinascensor dijo
Estoy de acuerdo contigo.
Ahora todo el mundo se lamenta por todo y si estamos mal (en casa te aseguro que tenemos nuestros dramas con la crisis) pero es que vamos cayendo en un pozo de tristeza del que cuesta salir si no paramos de hablar de las cosas malas.
Yo prefiero intentar hablar de otras cosas, como tu dices intentar mirar con una sonrisa.
Saludos
31 Enero 2011 | 02:01 PM