Se les pasa la vida
Si a mí me dicen a los 16 años que me llevan de excursión un día a Burgos a visitar el museo de la evolución y los yacimientos de los Atapuercas, no hubiera dudado un segundo en apuntarme. Como tampoco hubiera dudado si la excursión es al quinto pino a buscar gamusinos y recoger coliflores. Hacer excursiones entonces era un lujo que ocurría como mucho 2 veces al año.
Algo han cambiado las cosas, a la excursión de este viernes pensada para los de 1º de bachillerato, se habían apuntado 48 alumnos de un total de 130. Y claro que uno entiende que meterse 5 horas de autobús en el cuerpo para ver 4 huesos y encima llegar el viernes a las seis y media de la tarde no es el plan del siglo. Y se ha suspendido la excursión.
Porque claro que uno entiende que quedarse ese viernes en casa era tentador...dichosa pereza.
Y se les pasa la vida a estos chicos, que no podrán contar a sus descendientes el frío que pasaron en Burgos a los 16 años comiendo al abrigo de los chopos del Arlanzón, ni tendrán una foto sacando la lengua al bueno de Miguelón (el cráneo número 5), ni jugarán decenas de kilómetros a las películas partidos de la risa; ni , por fin, cuando pasen las horas y esté cayendo el sol, habrá dos almas gemelas asomadas a la ventanilla del autobús unidas por el cable del mp4 saboreando en amistad infinita los acordes de broken en la voz rota de Seether.
despistada dijo
ay la leche! nunca habría dicho que veía Seether en tu blog!!! :D
Yo me apuntaba a todas las excursiones si la pasta llegaba para ello. Como dices, era una oportunidad de estar fuera de las aulas durante un día, y se aprovechaba cada momento.
15 Diciembre 2010 | 01:27 PM