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La Coctelera

Profe de natu

1 Septiembre 2010

Exámenes de septiembre

Después de uno de los veranos más tranquilos que recuerdo (paréntesis: si no me equivoco la mayor aventura que he vivido estos días -aparte, claro está, de todo lo que abarca el término "pañales" y que da para escribir varios libros de aventuras- fue en la costa asturiana una buena tarde en la que decidí salir a echar una carrerita. Como la bicicleta ha sido desplazada del maletero del coche y ha sido sustituida por el kit: carro-bañera-cuna-pañales, etc, etc. Decidí echar las zapatillas y salir a correr al mediodía. Pues bien, en una de estas agradables carreras por la costa asturiana decido probar fortuna con una pista forestal hasta entonces desconocida pero que tenía toda la pinta de cerrar el círculo. Correr es aburrido, los recorridos de ida y vuelta son muy aburridos. Siempre he sido amigo de descubrir nuevas rutas, explorar caminos y senderos olvidados y aventurarme hacia lo desconocido. Así que allá vamos, al poco la pista se transforma en un agradable sendero que circunda el acantilado. ¡Qué placer correr contra el viento húmedo viendo romper las olas decenas de metros más abajo! En estado de éxtasis me encuentro cuando la pista, que luego fue sendero, se transforma en veredita. Pero sigo corriendo, algo menos extasiado ante el roce de las aulagas -unas encantadores plantas de la familia de las leguminosas que sobreviven vistiéndose de unos pinchos de aproximadamente 1 cm de longitud-. Aulagas, zarzas y demás arbustos pinchudos me cierran el camino, el ardor en las pantorrillas empieza a ser notable cuando no muy lejos veo un río que termina en una playa, así que decido seguir hacia delante. Pero ya solo quedan zarzas que no contentas con agarrarse a mis pantorrillas trepan por los muslos y se enganchan en el bañador y la camiseta. Me quedan apenas quince metros para alcanzar la orilla del río cuando el muro vegetal se vuelve impenetrable, así que muy a mi pesar toca retirada. Retirarse de un zarzal es una experiencia gratificante que te permite revivir los mejores enganchones. Por fin encuentro un hueco en la espesura y alcanzo la orilla del río, pero oh desdicha, oh decepción, del agua emana un hedor fecal que indica claramente donde vacía sus inodoros la aldea de Serantes. Cruzar el río con las piernas en carne viva pueden ser una bonita forma de hermanarme con el tétanos y el tifus durante las próximas semanas. Así que muy a mi pesar toca desandar lo andado, pincharse lo pinchado y terminar corriendo por en medio de un maizal -¡qué mareo!- para por fin alcanzar la pista que utilizan las cosechadoras y llegar con orgullo ¡cerrando el círculo! a mi destino. Se cierra paréntesis) llegaron los exámenes de septiembre.

servido por profedenatu 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cuartosinascensor

cuartosinascensor dijo

Mucho ánimo en la vuelta al trabajo.

3 Septiembre 2010 | 01:44 PM

profedenatu

profedenatu dijo

Muchas gracias, la vuelta al trabajo de un profe es muuuuuuy gradual. Mucho ánimo también para ti.

7 Septiembre 2010 | 12:00 AM

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