El precio de las excursiones
Como ya he contado por aquí este año me toca en suerte ser el jefe de las actividades extraescolares. Me sorprendió que me dijeran que todos los años el instituto pierde dinero al contratar los autocares. El sistema que se utilizaba es el de suma y divide; calculas el precio del autobús, lo divides entre los que van a ir y dices un precio. La realidad es que muchos de los que dicen "voy" luego no van y se pierde una cantidad por excursión que al final del año hace una cifra nada despreciable.
Pensé un sistema sencillo, un precio fijo para las excursiones de un día en el entorno de Madrid, con vuelta al instituto antes de las dos y media, que son la inmensa mayoría de excursiones. Lo calculé para no perder dinero casi nunca (actualmente de 22 excursiones realizadas hemos perdido un poco de dinero en 2 y ganado en las otras 20)
De esta forma se consiguen dos cosas: si a una excursión asisten menos alumnos no les cuesta más que a los de otro grupo más numeroso que haga la misma excursión llenando el autobús. Y por otra parte, con los beneficios de las actividades se articula un sistema de becas para facilitar que alumnos con menos recursos puedan participar en las salidas extraescolares.
Haciendo cuentas el precio que pagará a final de curso un alumno por todas sus actividades extraescolares no supera los 20 euros. Con los beneficios se han podido pagar varias becas de alumnos que no podían permitirse un gasto anual de 20 euros.
Hay profesores que consideran el sistema injusto, porque obliga a veces a los alumnos, a pagar más de lo que cuesta el autobús. Cansado estoy de explicarles que cuando uno viaja paga por un servicio, y no suele calcular cuánto se lleva el conductor, cuánto el oficinista y cuánto el muchacho que carga las maletas. Que de esta forma estamos consiguiendo que salgan de excursión alumnos que no lo harían. Que los 20 euros que termina pagando una familia a final de curso no desequilibra su economía doméstica. Que es más injusto que el dinero que debe dedicar el instituto a reformar sus instalaciones, acabe tapando los agujeros que generaban las excursiones. El caso es protestar. Son una inmensa minoría los que protestan pero se cumple de nuevo la ley de oro del cansino: "los que más se quejan son los que menos hacen".

JESUS dijo
En todos lados hay tontos.
9 Abril 2010 | 08:42 AM