Otra promesa
Pongamos que se llama Ana, que vino de otro país para ser adoptada por una familia que le trató de dar todo aquello que se le negó en la infancia, y quizás, por exceso de cariño, se les fue la mano y terminó dando más de lo que la pobre Ana necesitaba...pasa tantas veces. Y ahora Ana es caprichosa y rebelde. Hoy me la cruzo por el pasillo con la profesora de Sociales a su lado bufando...
- "Ésta se va expulsada una temporadita a su casa...te lo digo yo"
Y Ana te mira detrás de una sombra de rimel con unos ojos de buena persona que harían enternecerse al mismísimo Humphrey.
El parte de hoy es por llegar tarde a clase una vez más, el de ayer por interrumpir constantemente al profesor, el de antesdeayer por no traer el material.
Y como la jefa de estudios está ocupada y le dice a Ana que espere en la SAI (Sala de Atención Individualizada...en realidad acrónimo de cuarto oscuro), y como soy el tutor de esa maravillosa clase y tengo quince minutos libres, y como todavía mantengo una confianza, que muchos tratarían de ciega, en estas criaturas...me acerco y dialogo.
-"Ana, ¿si una amiga te hace una promesa y te falla sigues confiando en ella?"
-"No, claro"
-"¿Y si sigues confiando en ella, te vuelve a hacer una promesa, y te vuelve a fallar?
-"Pues menos todavía, claro"
Me cuenta que ella no ha sido siempre así, que no sabe muy bien lo que le ocurre, pero que es su forma de ser, y que no puede cambiar...para terminar sentenciando: "bueno, sí puedo, pero no quiero"
Y me cuenta que este curso ha perdido varias amigas, y amigos, y que sus padres están aburridos de ella, y que todo eso le da igual...
-"¿En serio te da igual?"
Y ya con una medio lagrimilla resbalando por el rimel...
-"¡Pues claro que no me da igual! ¿pero qué quieres que haga?"
-"¡Qué cambies!, porque puedes cambiar, porque tu nueva forma de ser no te trae más que disgustos, porque puede que te vayas una semana a casa expulsada y dentro de unos días vuelva la nueva Ana, dispuesta a ser la chica adorable que no tan en el fondo eres..."
Y me lo promete. Hacemos un pacto que queda reflejado con toda solemnidad en mi agenda...
"Ana promete empezar una nueva vida: sin partes, sin amonestaciones, sin retrasos...y va a poner todos los cuadernos al día. Firmado: Ana"
El profesor experimentado que todo profesor lleva dentro me susurra que no lo hará, que en unos días esa promesa será papel mojado, que cuantos alumnos dicen lo mismo y luego...
Menos mal que me acompaña siempre el profe idealista que recuerda que una vez, hace ya unos añitos, una chica llamada Ana cumplió su promesa...


loqnodigo dijo
Pues espero que el idealista siga ganando al experimentado, porque lo que sí que no tienen todos estos chicos es experiencia, y aunque sólo esa por esas dos o tres Anas que cumplen sus promesas ¡vale la pena el intento!
Sigue así, q seguro q te hace sentir mucho mejor cada día. Para ser un buen profe (y creo q tu te empeñas bien en conseguirlo), hay q tener una gran parte de idealista, pq si no ¡estaríamos perdidos!
Me gusta mucho tu blog y me gusta mucho comprobar q todavía queda gente idealista q trata de verdad de educar en lo q más importa.
20 Enero 2009 | 11:18 PM