Invernal a Peñalara
Fue el sábado de madrugada, a eso de las 6:30 aparcábamos el parking en Cotos confiando en tener una burbuja de buen tiempo antes del frente que se nos venía encima. En poco más de media hora alcanzamos la laguna y nos embutimos los crampones para trepar por uno de los tubos, el que está a la izquierda del trapecio. Son 50º de desnivel que con buena nieve superamos sin dificultad. A mano izquierda sale un estrecho canal (el tubo del robot) con una inclinación de 60º y un bloque empotrado que le añade un puntito de emoción. Son cerca de las ocho de la mañana y la línea del horizonte empieza a teñirse de naranja. A la salida del tubo somos felices, pero no sabemos lo que nos espera. El viento se empieza a tornar violento y en la cuerda de dos hermanas es un auténtico vendaval. Avanzamos casi a ciegas hasta la cumbre y sin tiempo para mucha celebración nos damos la vuelta y regresamos en medio de una fuerte ventisca sin ver a dos metros de distancia. La nieve se nos clava como agujas hasta que empezamos a bajar por dos hermanas en busca del aparcamiento. Los que no padecen esta enfermedad no pueden entender nuestra satisfacción al llegar al bar de Cotos y recordar la aventurilla con una buena taza de café y unos buenos leños en la chimenea. Luego bajamos el puerto antes de que se liara gorda y se quedaran atrapados cientos de vehículos unas cuantas horas. Hicimos algún vídeo que si puedo colgaré uno de estos días para que escuchéis el rugido de la montaña.
DIEGUITO dijo
EJEM, EJEM, EJEM...
Gran aventura, bien descrita, me lo imagino y en fin...
que locos estaís
17 Diciembre 2008 | 02:29 PM