Un instante de locura
Cuando he entrado esta mañana en mi queridísima tutoría de 2º de ESO el viento huracanado que azotaba la sierra parecía que se había colado por las rendijas del aula. Obstáculos por el suelo (restos de bolsas de gusanitos, papeles perdidos, una tiza...), gente apelotonada jugando al espachurramiento contra las taquillas del fondo (viejecito el juego ese eh...) y tres pares de ojos pidiéndome por favor por favor que les deje sentarse no sé donde que no ha venido no sé quien.
A todo esto hay que sumar las dichosas tareas burocráticas: te traen cuatro resguardos de las faltas y los pierdes entre las hojas de la agenda, un justificante del médico que atrapas entre los dientes y un "mi madre quiere hablar contigo de lo de las faltas" que se pierde entre el bravío rumor de las aguas de una clase de 2º de ESO a última hora.
Pues esto no es todo...a pocos metros una máquina se empeñaba en destrozar el suelo con un ratatatatatata que se te metía por el tímpano, hacía un par de tirabuzones en la cóclea (también conocida como caracol) y estimulaba el nervio auditivo sin piedad.
En esos momentos pueden pasar dos cosas: que sucumbas a la locura y empieces a volcar mesas y sillas, profieras todo tipo de insultos y trates de arrancarte los pelos de la coronilla con los ojos inyectados en sangre...o que te entre la risa floja.
Hoy me ha dado la risa...pero las obras acaban en Marzo...(ya os contaré qué tal se me da el lanzamiento de mesa)

cuartosinascensor dijo
Cuanta paciencia tienes que tener.
A mi a veces me pasa como a ti, tengo que contar hasta diez para no estallar.
Saludos
26 Noviembre 2008 | 01:35 PM