Ayer haciendo la compra
Tenía delante a una joven madre con una niña en la cunita. No tendría más de dos o tres meses (la niña claro) y lloraba incontroladamente.
Y pensé... ¡qué diferencia!: cuando quien llora con esa fuerza es una niña de teta, todos sonreímos y miramos con ternura. Tendrá hambre -piensan los más experimentados. La madre también sonríe y dice es que ya le toca.
Sin embargo, si el que llora y patalea es un niño de 2 ó 3 años en lugar de ternura suele provocar irritación. Y la pobre madre implora comprensión a la cajera y a los cajerandos, mientras se desespera tratando de lograr lo imposible...qué la criatura entre en razón.
Y me parece que en el fondo son dos situaciones muy parecidas a las que no hay que dar demasiada trascendencia, porque ninguno de los dos sabe muy bien lo que hace. Y esas madres no deberían sentirse culpables de algo tan natural como la vida misma: una rabieta de un niño de dos años.
¡Ay si todos viviéramos un poco más despacio!

cuartosinascensor dijo
Los que ya somos padres hemos comentado alguna vez esto en La Coctelera.
Además la gente te mira como si le estuvieras haciendo algo al niño.
Llorar es normal y aunque moleste a veces hay que dejar que tengan el berrinche, no se les puede decir que si a todo.
Saludos
14 Noviembre 2008 | 04:07 PM