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La Coctelera

Profe de natu

6 Noviembre 2008

Los chicles

La humanidad lleva masticando cosas desde que el mundo es mundo. El conocido aforismo "¿qué fue antes el huevo o la gallina?" se podría completar con el no menos cierto "¿qué fue antes la goma de mascar o el dedo en la nariz?".

Tengo entendido que los griegos mascaron goma de lentisco o masilla (o mastiche, que se pronuncia "mas-ti-ka") durante siglos. Y uno no puede evitar imaginarse a Aristotéles rodeado de sus peripatéticos haciendo pompitas con el lentisco.

Así que el asunto viene de lejos, que lo de comer chicle en clase no es un problema reciente. Supongo que con tantos años de historia, los maestros habrán desarrollado todo tipo de estratagemas para corregir semejante vicio. Me viene ahora a la cabeza un profe de esos de la EGB que condenaba al masticador a traer una bolsa completa de chicles. Nunca supimos dónde iba a parar ese cargamento de goma...y el personal fantaseaba con el globazo inmenso que aquello podría llegar a producir.

Yo, en esto del chicle, fui un alumno retrasado. Supongo que el duro que recibía de paga los domingos no podía ser arriesgado en cinco minutos de gloria durante la clase de sociales, y acababa en un sobre de soldaditos de plástico. Así que necesité adaptación curricular para aprender lo de las pompitas; y aún hoy, si intento pompear, termino con la nariz pringoteada después de un ridículo globito y un no menos ridículo "pluf".

Este año mi queridísima tutoría de 2º de ESO se encarga, a pesar de la crisis, de sostener las acciones de Trex, Orbit, Boomer, Adams y Bang bang, para desesperación del equipo docente. Así que habrá que tomar medidas...y reconozco que no es mi punto fuerte eso de estar fiscalizando lo del chicle...pero en enseñanza, como en fuenteovejuna, hay que ir todos a una. De momento están amenazados con ser amonestados de todas las formas posibles, no descarto llevar cogollitos de alcachofa y obligarles a tragar uno por díscolos.

Si al menos no consumieran esos terribles chicles de melón con sabor a sandía y olor a repollo...

servido por profedenatu 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Helena

Helena dijo

No entiendo qué problema tenéis los profesores con los chicles. Pero si no molestan a nadie!!!! Yo en 1r ESO lo comía a escondidas. Poco a poco me di cuenta que no era ningún delito comerlo y he estado todas las clases de este curso mascándolo. Menos en clase de filosofía, que a la directora casi le da un infarto cuando ve la teoría del Big Bang repetidamente.

17 Mayo 2009 | 02:03 PM

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