Las bicicletas son para el verano
Ayer me volví a mojar. Fue subiendo el puerto de Navacerrada junto a otros tres "pirados". Cuando estábamos a poco más de 2 km de la cima la niebla era intensa, los ocupantes de los pocos coches que nos iban adelantando supongo que nos mirarían entre admirados y perplejos. Envueltos en nuestros vapores coronamos el puerto, constatamos que la temperatura no llegaba a los 5ºC, y chubasquero en ristre emprendimos el vertiginoso descenso. Al poco de bajar la niebla se deshizo y el valle de Navacerrada se despertó entre mágico y misterioso.
En Madrid, a menos de 50 km, muchos estarían viendo llover a través de sus ventanas, pensando aquello de que las bicicletas son para el verano.
Como decían en el fragmento de Blade Runner que se proyectó hoy durante el recreo..."yo he visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión...". Y ayer vi rayos de sol brillar en la oscuridad cerca de las puertas de la Barranca. "Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia."
Ana dijo
Como siempre, fantástico... tienes el don de elevar a la categoría de material literario una simple anécdota. ¡Un ciclista poeta!
12 Mayo 2008 | 10:34 PM