Y van 2 añitos
¡Qué tiempos aquellos lejanos de la adolescencia! Cuando recordabas las fechas de cumpleaños de tus íntimos sin apuntarlos en ninguna parte o cuando sabías con exactitud lo que hacias el año pasado en un día como hoy a una hora como esta. Pero creces y se te olvida cuando te salió el primer diente, el día que descubriste que el ratoncito Pérez tenía barba y bigote y hasta la fecha en que tu compañera de pupitre te lanzó una miradita con sus ojos de gata que iba a cambiar tu vida para siempre.
Total que he pasado el segundo aniversario del blog sin enterarme...y, como cada vez estoy más convencido de que no hay que perder la oportunidad de celebrar lo que sea, habrá que celebrarlo.
Si alguien ha tenido tiempo (y paciencia) para ir siguiendo el hilo de estos artículos puede que saque dos conclusiones: La primera que me apasiona esta profesión y la segunda que los nenes no me dan muchos problemas en clase. Lo primero es rigurosamente cierto, pero de lo segundo no estoy tan seguro. Y es que aquí "de rositas" no se va nadie. Otra cosa es que intente reírme de los problemas y trate de aparcarlos en el instituto. Aún recuerdo los primeros años de docencia cuando te ibas con el run-run de si habías tratado adecuadamente a petardez y sus continuas interrupciones, o si habías ido demasiado lejos con la amonestación de plómez, o de si se merecía ese medio punto más aplicadín en el examen de biología.
Hace poco escuché que alguien decía que en los institutos donde los pasillos estaban gobernados por el silencio y la disciplina era porque los profes eran unos cabrones... ¡cuántas veces echo de menos ser uno de esos cabrones!
Ana dijo
¡Enhorabuena por tu aniversario! Yo soy una de tus fieles lectoras y, como tú, también extraigo mis conclusiones de estos dos años: 1) estoy segura de que eres un profesor maravilloso y 2) estoy todavía más segura de que tus alumnos también lo piensan. Estoy preprarando las opos de secundaria y leer tu blog es todo un incentivo entre todo un aluvión de noticias negativas al respecto. Es evidente que la educación vive sus horas bajas, que los alumnos son algo más que rebeldes, pero leer cómo te relacionas con tus alumnos, cada pequeña incidencia escolar que conviertes en una bonita historia con su incipiente moraleja... hace que realmente recupere la confianza y la ilusión de querer ser profe. Me encanta el punto de vista tan humano que adoptas en todos tus artículos, evitando, pese a todo, la sensiblería y el fácil sentimentalismo. Ojalá la lectura de tus post me haya servido de algo. ¡Enhorabuena otra vez!
7 Abril 2008 | 07:11 PM