De vuelta
Una de las cosas que más me aterroriza es "estar de vuelta", y no me refiero lógicamente al aterrizaje forzoso que todos más o menos experimentamos después de la semanita de vacaciones. Se trata más bien de esa actitud del que cansado de todo termina las frases con un "ya sabes, como siempre...".
Estuvimos de viaje fin de curso con los de cuarto de ESO por Cabo de Gata y Granada. Era un viaje algo distinto al de otros años. Los hoteles de cuatro estrellas fueron sustituidos por bungalows y cabañitas de madera. Los ruídos de la ciudad por el canto de un gallo un poco despistado que se activaba a las dos de la madrugada. Todos los viajes tienen una reunión preparatoria, en esta sólo quería que un mensaje se grabara a fuego en sus cabecitas: "por favor...dejaos el "quejiquismo" en casa, dentro del armario". Y a pesar de las comidas (pollo con patatas hoy, patatas con pollo mañana), de los madrugones, de las horas de cuánto queda, del me hago pipi, de la cabaña de doce con una sola ducha... el quejiquismo se quedó en casa.
Está claro que irse de viaje con sesenta y tantas criaturas de 4º ESO durante una semana, es algo que no hay que pensarse mucho. Quien está de vuelta no va a esos viajes porque le sobra experiencia de las que se lían. Lo de la experiencia tiene su parte negativa, con los años atesoramos fundamentalmente las experiencias negativas, y olvidamos con facilidad aquello que salió bien. Podría quedarme con la hazaña de los que se cargaron una noche el banco del jardín "pero fue al sentarnos te lo prometemos" y acabaron las tablas a 15 metros detrás de una valla. Pero prefiero quedarme con el sonido del martillo a la una de la mañana de los dos mequetrefes tratando de arreglar el entuerto. O podría quedarme con la cara de Martita mientras salía de una cabaña diciendo aquello de "me tomo otra copa y vuelco" ajena por completo a mi presencia...pero prefiero quedarme con las disculpas que -pienso que sinceramente- me presentaban el grupillo fiestero al día siguiente después de que les hubiera vaciado la botella de cacique enterita por el desagüe mientras con gesto teatral añadía "mirad lo que habéis hecho con mi confianza..."
Mañana pondremos el vídeo "en busca de la alpujarra perdida" con los mejores momentos del viaje durante el recreo.
Y ya estoy moviendo el próximo: del 3 al 6 de junio con 50 criaturas de 2º ESO en un albergue de Cercedilla.

Isa dijo
Creo que para ese viaje mejor te regalamos un látigo y una silla. Los vas a necesitar, :-P
27 Marzo 2008 | 10:13 AM