La jornada continua
Una de las ventajas de dar clase en un instituto es que tienes jornada continua: a las tres de la tarde te peleas con el sofrito y mientras friegas los cacharros vas pasando página de los sucesos mañaneros. Y eso hace que llegues, generalmente, sin resaca cada mañana a clase. Los días en los que tenemos que hacer tardes (evaluaciones, claustros, extraescolares...) se nota la resaca y entras con un pelín menos de fuerza.
Deberían tomar nota muchas empresas, estoy convencido de que el rendimiento de sus empleados mejoraría, y la vida familiar, y la salud mental... Soy de los que piensa que en esto del trabajo la calidad importa más que la cantidad, y que se pierden decenas de horas cuando no hay tensión (¿qué es "tensión" dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul?...a ver si llega ya el 9 de marzo...¡¡socorro!!)
A mí el otro día la jornada continua me permitió visitar a un rebaño que pastaba tranquilamente entre las peñas de la Pedri y este es el resultado...




despistada dijo
Yo prefiero mil veces más la jornada contínua y luego poder tener media tarde libre para disfrutar. Si no, el mediodía no te ofrece ningún descanso y tienes la sensación que de lunes a viernes no vives excepto para el trabajo.
Qué majas las fotos!!
16 Febrero 2008 | 12:20 PM