¡Socorro!
Leo con sobresalto y cierta alarma las noticias que hablan del "curso puente" en bachillerato.
Para los que no estéis enterados consiste en que un chico si aprueba la mitad de las asignaturas pueda matricularse el curso siguiente de las que no aprobó de primero más alguna de las asignaturasde segundo de bachillerato. De esta manera se evita la desmoralización que produce tener que repetir todo el curso (asignaturas aprobadas y suspensas) y que implica el abandono del bachillerato en no pocos alumnos.
Visto así parece que puede funcionar: ¡eureka! reduciremos la alarmante tasa de abandono escolar...
Uno no termina de entender por qué no nos preguntan a los profes qué nos parece la idea, por qué estas ideas se toman en despachos asesorados (supongo) por gente que recuerda muy de lejos el sabor de la tiza...
No entro (no me interesa nada) en el debate político del color de la camisa que defiende cada postura... voy al dato...
Y el dato es:
Cuando un alumno de 1º de bachillerato empiece a pencar (suspender) matemáticas, inglés, lengua y biología al finalizar el primer trimestre (diciembre) se levantará una buena mañana, se mirará despacio en el espejo y se dirá:
-"Felipín...no te merece la pena, tú no sacas 4 asignaturas de aquí a septiembre ni jartito de jalea real...céntrate en la educación física, la ética y el taller de lenguaje corporal (que todavía creo que no existe como asignatura pero tiempo al tiempo...) y ya verás como el curso que viene estás más inspiradete"
Y el bueno de Felipín se presenta el 10 de enero en clase de matemáticas con un buen arsenal de revistas de motos y video juegos para desesperación del pobre maestro, y con el inevitable contagio hacia el bueno de Manolín que termina pidiendo por lo bajini "cuando acabes con la revista me la pasas ¿vale?"
Quizás estos idealistas de la educación no hayan vivido la debacle que ha supuesto la promoción automática, quizás no hayan sufrido en sus carnes lo que supone tener a diez alumnos que ya no abren el libro desde febrero porque total van a pasar de curso y cuando cumplan 16 tacos se pondrán a trabajar...
Me fastidia la medida profundamente porque al final quienes pagarán el pato serán los alumnos con menos recursos económicos que no podrán pagarse un buen colegio privado y tendrán que compartir aula con el bueno de Felipín, de Manolín y demás artistas circenses... y estos alumnos, si se contagian, no podrán terminar bachillerato, no accederán a la universidad y terminarán sirviendo carajillos en el bareto que puso hace ya más de 20 años su padre en Alcorcón.
Y después de este inevitable desahogo mental tengo que daros una buena noticia... ¡ha nacido Gervasio!


atico dijo
Hola,
Te leo habitualmente y tengo que decir que es muy bueno tu blog. En esta ocasión estoy totalmente de acuerdo contigo.
Un saludo,
25 Abril 2007 | 11:51 AM