Cuando el grajo vuela bajo...
Espoleados por la caÃda de la nieve decidimos hacer un asalto a las cumbres de Peñalara en la mañana del Domingo. Y allà estábamos en un parking con un palmo de nieve dispuestos a adentrarnos en las nieblas de Cotos bien pertrechados: crampones, piolets, cámara de fotos, trocito de turrón del duro y termo con caldito de jerez.
El bucólico paisaje de abetos cuajados de nieve y laderas de algodón fue cediendo paso a una desagradable brisilla que ya en las proximidades de la laguna era furioso vendabal. Las rachas de viento huracanado arrancaban cristales de hielo a millares y luego trataban de introducÃrtelos en los pocos resquicios de carne que mostrabas a la tormenta.
En un alarde de prudencia decidimos no progresar por los tubos de la laguna y nos dimos la vuelta. La huella habÃa desaparecido y el horizonte se acababa a los quince metros. Fue emocionante.
En nuestra ausencia el parking se habÃa ido cuajando de nieve y hubo que hacer un curso acelerado de instalación de cadenas en condiciones desfavorables. Lo más sorprendente es que nos hemos quedado con las ganas, asà que en cuanto salga un poquito de sol retomaremos la cumbre...¡ya os contaré!.

jesus dijo
Valiente! casi como en la Barranca...
19 Febrero 2007 | 04:33 PM