Más sobre motivación y otros conceptos
Resulta que la consejería de educación nos obliga a hacer un curso para poder ser nombrados funcionarios.
El curso es gratis para nosotros, pero no para la consejería que debe pagar -con mis impuestos- a cada uno de los cinco ponentes que durante cuatro horas exponen sus materias.
Y resulta que el 80% de los contenidos son muy poco prácticos.
Uno se aburre de ver a un mal comunicador diciendo cómo debe actuar el buen comunicador, y de ver que los que se alejaron del mundo de la enseñanza, para dedicarse a la formación de profes, viven felices en su nuevo planeta sin saber lo que realmente ocurre en las aulas.
Y una de las cosas que ocurre en las aulas es que muchos chicos pierden a chorros educación, por desgracia empiezan a ser mayoría los malcriados, caprichosos y agresivos estudiantes, frente a los "buenecitos".
Los que me leen saben perfectamente que mi visión de la enseñanza es bastante positiva y optimista, y que alumnos malcriados han existido siempre pero, pero, pero... ¡lo que pasa ahora antes no ocurría! (lo digo a riesgo de ser clasificado a mis treintaytantos como vetusto ejemplar de abuelo cebolleta).
Hace unos años -no más de diez- no era necesario que un profesor tuviera un máster en relaciones humanas, más mano izquierda que Rafa Nadal, fuera cariñoso, alegre, simpático y cayera bien hasta al lucero del alba... era suficiente que fuera el profe, y ¿porqué? "porque lo digo yo, yo que soy tu profe...", y tocaba callarse, como cuando sales del despacho del jefe más quemado que la pipa del Jeronimo y te tienes que callar porque lo dice él...él que es tu jefe.
Esto hacía que hubiera buenos profesores que pudieran transmitir sus conocimientos sin tener que montar cada día un circo en clase para que los niños se le motivasen.
Sin embargo ahora nuestros pequeñuelos se aburren (¿y quien no se ha echado unas buenas cabezaditas entre declinación y declinación? ¿y quién no ha llenado cuadernos enteros de firmas con el rumor de fondo del orbital p) y es que ahora no ponemos en marcha estrategias metodológicas adecuadas, no abarcamos el campo sensitivo-afectivo de nuestros pollitos, y no abordamos los conflictos del aula con entusiasmo.
Entiendo que mis compañeros se aburran, y se harten, y se desmotiven...pero a ellos no les motiva nadie, ven como su autoridad se pone en entredicho cuando el alumno acude al tutor, indignado porque le han puesto un parte por estar en clase mirando con una lupa a la pizarra (¡sucedido real de hoy!). Y piensa el pobre alumno que el tutor le va a dar la razón y le va a decir: "pero bueno...¿y ese cantamañanas de lengua quién se ha creído que es para amonestarte a ti: flor de lila, la más hermosa de las criaturas de 2ºB?"; y se equivoca, porque el tutor le mira con asombro y asombrado le dice "¿qué estabas con una lupa en claseeeee?, lo normal ¿no?, ¿y no te ha hecho merendarte la lupa con cristal y todo?...pues encima dale las gracias..."

Cuartosinascensor dijo
Creo que tienes toda la razón.
Los padres han contribuido a que sus hijos no tengan ningun respeto a su profesor. Es una pena por que cuando yo estudiaba en el cole a muchos profesores no se les podía ni hablar por que te daban con la regla o te soltaban un capón.
Ahora tienen libertad y no la aprovechan.
Saludos.
24 Enero 2007 | 03:44 PM