Madrid, Madrid...y no pensar en nada...
Corazón, vete a la sierra;
derrotado del amor,
viste sayal de pastor
y oye el cantar de la tierra...
Corazón, vete a la sierra
y acompaña tu sentir
con el tranquilo latir
del corazón de la tierra
Saboreando estas serranillas de Enrique de Mesa, regresé ayer por la noche de un día de periplo madrileño.
Madrid y su gran vía se vestían de gente de todo plumaje, mucho colorido para unos ojos acostumbrados a los ocres y amarillos de fresnedas y robledales.
Se movían deprisa como quien sabe a dónde va.
Hablaban solos, en voz alta y clara, sin importarles el rumor de la calle. Supongo que resolvían negocios, pero también buceaban en conflictos con gritos airados que recogían manos libres invisibles.
Y si no hablaban solos no hablaban con nadie. Qué soledad sentía el que con el tiempo se ha acostumbrado al cordial saludo de paseos vespertinos por el borde de un embalse.
Y ya en la sierra...
Hoy disfruté de nuevo hablando del lento fluir del tiempo en la naturaleza con los alumnos de CTMA (Ciencias de la Tierra y Mediambientales). Disfruté también resolviendo unos problemillas de física en 2º ESO porque pareció por un instante que dos chicas abrían mucho sus ojos y entendían algo del complejo mundo de la cinemática. También disfrutamos en el laboratorio distinguiendo a la lupa los distintos minerales que forman parte de los suelos de la sierra.
No sé si lo pasamos bien...pero sé que disfrutamos. Y sé que detrás de ese disfrute hubo esfuerzo: el de acudir a las 8 y media al instituto, el de tomar apuntes, el de seguir con atención la resolución de incomprensibles problemas, el de completar la ficha de prácticas y dejar el material perfectamente recogido antes de salir al recreo.
El miércoles por la tarde tuvimos reunión del consejo escolar (otro lío más del que hablaré en otro momento). Fueron tres horas de infructuosa reunión. Como siempre los que menos sabían fueron los que más opinaron. Me quedo con un comentario de un representante de los padres de los alumnos:
-"Los chicos vienen al instituto a pasarlo bien, a divertirse..., hombre a divertirse aprendiendo claro."
Pues no señor mío. Los chicos vienen al instituto a trabajar, a esforzarse por llevar al día sus tareas, y le puedo asegurar que eso no es divertido y que hay otras maneras de pasarlo bien...pero también le aseguro que cuando se esfuerzan y trabajan disfrutan del resultado.
Feliz fin de semana a todos.
Me voy a ver grullas a una laguna perdida... a acompañar el sentir con el tranquilo latir del corazón de la tierra.
Egoime dijo
Mmmm.. hombre, eso de a qué vamos al instituto...
Deberíamos ir a esforzarnos y aprender, pero tenemos, más bien, la intención de divertirnos... Así pues, ¿quién de los dos tenía realmente la razón...?
27 Diciembre 2006 | 06:33 PM