¿Por qué se deprimen los adolescentes?
No soy demasiado amigo de elaborar teorías a través de este blog, más bien me limito a contar mi experiencia cotidiana en las aulas, situaciones reales, niños reales, profes reales... quizás hoy haga una excepción.
Porque hoy me llamó Lara, la madre de Sonia, para contarme que su hija no podrá venir los martes a clase durante el resto del curso. El motivo es que desde hace tiempo Sonia tontea con la bulimia y con una profunda depresión que les lleva a acudir a terapia familiar toda la mañana del martes en un conocido hospital de Madrid.
Sonia es llamativamente guapa, espabilada, despierta, lista y además es líder entre sus amigos y amigas. Su madre biológica (una modelo profesional) no encontró tiempo para educarla y se limitó a comprarla el cariño. Ahora su madre adoptiva hace lo que puede.
En los últimos años me he encontrado con un número creciente de adolescentes que acuden al psicólogo o/y al psiquiatra. Son chavales sanos, con vidas relativamente cómodas (play station, internet, canal satélite, mp3,4,5...). Sin embargo se encuentran aburridos y todo les importa un pimiento. Los padres cansados de ver a su pumuki hecho un higo acuden a la seguridad social para que sea derivado a salud mental.
Y me formulo la pregunta de rigor: ¿Por qué se deprimen los adolescentes?
La respuesta típica sería que tienen de todo, que nunca se han esforzado por alcanzar una meta con las satisfacciones que eso conlleva, que viven demasiado deprisa, que la sociedad les marca unos cánones de belleza inalcanzables, que tienen que ser graciosos y altos y guapos y fuertes...
Pero hoy me atrevo a elaborar una teoría algo menos típica:
Se deprimen los adolescentes que cuando eran pequeños...
- No vieron reirse a sus padres a carcajadas.
- No se dejaron los morros en el tobogán por aquello de "bájate de ahí inmediatamente que te vas a hacer daño"
- No se llenaron de barro hasta las cejas haciendo presas en los charcos del parque.
- No se quedaron unas cuantas horas sin comer, hasta que (sabiamente) decidieron que el plato de lentejas lo tomarían de merienda.
- No tuvieron un padre o una madre que les durmiera con un cuento.
- No jugaron a los espías en el pasillo cuando había visitas en casa por la noche.
- No supieron lo que era quedarse un fin de semana castigados sin ver sus dibujos animados favoritos por haber contestado mal.
Cada vez veo más claro que la depresión de los quince hunde sus raíces en el tiranismo del pequeño de cinco años convertido en rey y señor de la casa.
Brindo desde este rincón por todos esos esforzados padres que sufren educando...porque estoy convencido de que dejarán huella en esas pequeñitas personas.
Despistada dijo
Hay depres y depres. Yo creo que en gran parte es por la exigencia y lío que hay en la sociedad ahora mismo. Exigencia por parte de todos para que sean "los mejores" (físicamente, carismáticos, que aprueben, que lo pasen bien, de todo...). Y lío porque ahora mismo la sociedad es muy caos. Aún llevo años en ella y muchas veces me pierdo. Hay mucha gente diferente, y muchos camino diferentes, y de no tener que elegir nada porque todo se lo daban los padres, a elegirlo todo porque "han de decidir su futuro". Todo eso es un peso muy grande para los niños, que o se deprimen, o se alienan metiéndose de todo, o se rebelan contra todo o intentan pasar por el tubo y decidir-se (muchas veces incorrectamente).
Para mí que están entre algodoncitos hasta los 12-13 y luego salen de golpe. Y ahora, que estoy haciendo un ciclo formativo de grado superior, me encuentro con gente de 20 años que se comporta como si tuviera 15... Hay demasiado infantilismo, pero en gran parte el problema es de las familias hiperprotectoras de sus churumbelilos.
Ais, que me has tocado un tema que me enciende... xD
Por cierto, han convocado una huelga de la rama de sanidad para 30-1-4-5. Estoy buscando info para ver si es verdad y organizar a la clase...
29 Noviembre 2006 | 10:05 AM