Fidel
Reirse con los alumnos es una de las cosas más sanas que tiene este trabajo. Muchas veces tienen salidas verdaderamente ingeniosas. Hoy traían un trozo de azulejo del aula, "mira profe se cae la clase", y no vienen indignados -como los adultos- diciendo que es una vergüenza y que hay que ver las condiciones miserables en las que desarrollamos nuestro trabajo...
Me he asegurado de que el azulejo se ha caído solo y he recordado un instituto en el que habitaba un "monstruo" con forma de alumno de 3º ESO llamado Fidel. Un auténtico terremoto.
Fidel en el laboratorio comprobaba la fijación de las mesas al suelo tirando con fuerza de ellas para arriba. Una vez desprendido el frágil taco que las unía exclamaba con sorpresa "jo, profe, vaya mierda de fijaciones"
Fidel en clase golpeaba con mucha fuerza los azulejos que terminaban por desprenderse para luego buscarte y decirte que los materiales eran de baja calidad...
Fidel canturreaba por lo bajito entre clase y clase, pero también en esos primeros minutos de descontrol que se producen al comienzo de cada clase aquello de "tengo un pito que lo flipassss"
Y un día casi a final de curso le encontraron colgado de un florescente dando vueltas sobre su propio cuerpo como un auténtico chimpancé.
Ni que decir tiene que cuando fueron descubiertas sus maldades fue expulsado y a sus padres se les obligó a pagar desperfectos por un valor cercano a los 1.000 euros.
Un día me confió que su papá trabajaba con un martillo neumático levantando las aceras de Parla... y ya se sabe que de tal palo...
Despistada dijo
Qué miedo de alumno! xDDD debes haber visto de todo. :P Nuestro material también es una birria, pero nos lo tomamos a risa.... normalmente.
23 Noviembre 2006 | 11:57 AM