El precio de la amistad
Ver para creer. Uno piensa que ha asistido a todo tipo de situaciones en su trayectoria como docente: desde la clásica bomba fétida en mitad de la clase hasta el consabido trocito de pipa en la cerradura que impide abrir la puerta, pasando por varios intentos de linchamiento (eso sí que fue auténtico acoso escolar). Pero lo que ha pasado hoy a las diez y cuarto de la mañana no ha estado nada mal...sucedió que...
Entro a tercera hora en mi queridísima tutoría para dar natu y encuentro un exceso de población. Los que no pertenecen a mi clase son un puñado de alumnos del GECE (Grupo Especial de Compensación Educativa...una especie de grupo de élite formado por lo más chungo de lo más chungo del instituto) que rodean a un alumno que empezó a asistir a clase hace dos días.
Me pongo serio y en unos minutos quedan sólo mis alumnos en el aula, los otros se van pero con cara de "volveremos"... Pido una explicación.
- Es que Nicolás (el alumno nuevo, que es paraguayo) ayer estuvo repartiendo dinero durante el recreo.
(Se me cae la mandíbula y pido más explicaciones a Nicolás)
- No profe, estuve invitando a mis amigos a algunas cosillas que compré en la cafetería...
("Algunas cosillas" resulta que son cerca de cien euros en chuches)
- Profe, hoy se ha traído doscientos euros, se los tienes que guardar porque se los van a mangar...
(mi mandíbula está dando botecitos por la clase aunque trato de aparentar normalidad)
- Bueno, vamos al laboratorio, cuando acabe la clase te quedas Nicolás y hablamos.
Y después de clase hablamos, me dice que doscientos euros no es mucho dinero, que mucho dinero es a partir de quinientos. Me dice que él lo trae para invitar a sus amigos y que el dinero se lo manda su papá desde USA.
Flipo, le explico que (aquí por lo menos) doscientos euros es muchísimo dinero, que no vuelve a traer dinero al insti porque la mafia del GECE no funciona con el por favor precisamente. Negocia: "déjame traer diez euros por lo menos".
- ¡¡No, no y no!!
Después del recreo le he vuelto a ver, afortunadamente no ha pasado nada.
El chico no es mal chaval, tiene cara de no haber roto un plato en su vida, quizás pensó que comprando a sus compañeros tendría amigos y teniendo amigos no tendría problemas.
Vivimos tiempos difíciles, todo alrededor gira deprisa y nos dice que compremos, que compremos y que compremos: los padres a los hijos y los hijos a sus amigos. ¿Qué mundo estamos haciendo si un pequeño muchacho de trece años piensa que la amistad cuesta doscientos euros?
¡¡Y llega la Navidad!!...Os propongo y me propongo, pasar una Navidad más austera (profe...¿qué significa austera?)
Feliz fin de semana a todos
Despistada dijo
Si su padre vive lejos, y le manda tanto dinero, seguramente por eso el niño asocia el dar dinero con el querer. :S
17 Noviembre 2006 | 01:04 PM