Y la luna...
Anoche estuve cenando con un buen amigo y volví tarde a casa (¡eso hoy se nota!). Mientras volvía una enorme luna se reflejaba en el embalse que, de momento, sigue bañando las orillas de Manzanares el Real, en la sierra de Madrid.
Me imaginé que la misma luna saludaba a cada uno de los que en ese momento pasábamos por allí, y que a cada uno le sugeriría algo distinto:
-"¡Pedazo luna chavaaaal!" (los que van con su cochecillo tuneado y el altavoz dando brincos)
-"¿Qué extraño fenómeno atmosférico hará que la luna cambie de tamaño a medida que se aproxima al cenit?" (el científico un poco loco)
-"Fíjate, la misma luna que estará viendo la persona que amo a más de dos mil kilómetros de distancia" (el colgado-enamorado-romanticón)
-"¿y ese blanco tan gordote?" (el típico despistado)
Y alguno se lo habrá perdido, porque había nubes, o porque tenía sueño, o porque iba distraído... ¡cómo en la vida!
Podría llamarse Yasin y tener trece años...o catorce...o no saber exactamente cuántos años tiene. Podría llevar ocho años en España después de cruzar el estrecho a bordo de una de esas pateras. Podría, después de tanto tiempo, no saber casi nada de castellano. Podría llevar sin estar escolarizado desde entonces...
Y ahora está allí, en la esquina de la clase, contemplándome con sus ojillos grises mientras mira con nostalgia la calle...¡su calle!
-"Yasin, ¿y qué has hecho todo este tiempo?"
-"Nada...estar en la calle...jugando y eso.
-"¿Ya?"
-"También bajaba a Marruecos cada semana"
Prefiero no preguntarle por qué bajaba. Con sus diez años se subía solito al autobús de línea, pagaba los 24 euros y luego cruzaba el estrecho en barco...algo más tarde corría descalzo por la playa y volvía a Madrid. Creo que vive con una hermana.
En estos pocos meses ha aprendido bastante castellano, está medio sentado durante casi una hora en un medio silencio y te choca la mano si te cruzas con él en el pasillo. Incluso un día en una práctica recogió varios tipos de flores distintas que luego tiró porque no servían para nada.
El otro día le vi, iba con otros dos chicos de su edad jugándose la vida a lomos de una bicicleta cutre en el arcén de una peligrosa carretera. En el fondo sigue necesitando la calle...¡su calle!
De mayor quiere vivir con una pensión de la seguridad social (¡palabras textuales!). ¿Conseguiremos despertar en él algo más?
No es un caso único, también hay casos parecidos que no vienen de Marruecos sino de la periferia de nuestro Madrid...y como decía el otro día son como pequeñas flores que crecen en la basura y que te llevan a pensar si, en demasiadas ocasiones, no te quejas por pequeñas tonterías...
Isa dijo
¡Qué lindo!
Deberíamos ser más respetuosos con aquellos que vienen de fuera, por desgracia muchas veces niños así se encuentran apartados completamente de los otros niños por desgraciados prejuicios racistas. Aunque a veces deberíamos mirar en nuestro propio país, muchísimos niños sufren y mucho, en mi época (y eso que sólo me gasto 23 años) te podían pegar hasta el día del juicio final que a nadie le importaba. Hoy día siguen habiendo muchos casos de malos tratos y de niños apartados socialmente del resto. Me sorprenden los casos de suicidio de niños que en realidad sólo les han dicho cuatro cosas feas y para que se arrepientan para siempre los demás se matan. ¿Qué sociedad enferma estamos creando?
12 Junio 2006 | 03:16 PM