El colegio poco me enseñó...
Recorro los pocos kilómetros de Pedriza que me separan del instituto, a la derecha el embalse de Santillana que vuelve a tener sed, a la izquierda dos milanos sobrevuelan los campos que pronto amarillean. De fondo la música de Fito...
"Ahora sí, parece que ya empiezo a entender
las cosas importantes aquí
son las que están detrás de la piel.
Y todo lo demás...
empieza donde acaban mis pies
después de mucho tiempo aprendí
que hay cosas que mejor no aprender.
El colegio poco me enseñó...si es por esos libros nunca aprendo a:
Coger el cielo con las manos
a reír y a llorar lo que te canto
a coser mi alma rota
a perder el miedo a quedar como un idiota
y a empezar la casa por el tejado
a poder dormir cuando tú no estás a mi lado."
Y con ese estribillo entro en clase y trato de no olvidar que "las cosas importantes aquí son las que están detrás de la piel". ¡Qué esfuerzos entonces...cuando los muchachos de 2ºF por enésima vez interrumpen una "interesantísima" explicación sobre el movimiento uniformemente acelerado!. Y te repites una vez y otra (además de llamarles educadamente la atención) que estamos aquí para algo más que para llenar cuadernos de ejercicios y mandar resúmenes para casa.
Es verdad que son unos trastos, es verdad que se olvidan el 90% de las veces de que hoy había examen, es verdad que a los diez segundos de decir a Melodie y Heisy "por favor callaros un poquito" siguen hablando, es verdad que te preguntan siempre lo que acabas de decir hace un instante, es verdad que te reciben a coro con un "jo qué rollo, no queremos hacer nada..."
Pero también es verdad que están contentos el 90% del tiempo, que valoran la amistad -a su manera- como pocos adultos, que ríen y lloran sin importarles si miras o no miras, que te gritan desde cualquier rincón del insti..."¡¡Profeeee!!" en lugar de mirar hacia otro lado o hacer que no te han visto.
Y es verdad que siempre hay alguien sacándole el libro a Adri, que Juan Carlos se levantó durante una semana una hora antes, para poder traerle desde el autobús adaptado porque su cuidadora no podía, que Ainhoa pasó el otro día a su lado y le dio un espontaneo besito...que Javi estuvo en la práctica del lunes ayudándole a soltar la bolita por el plano inclinado...
No sé si aprenderemos mucho sobre el movimiento uniformemente acelerado pero os puedo asegurar que muchas veces cogemos el cielo con las manos...
¡Feliz fin de semana a todos!
Por cierto, este es Adri durante la jornada cultural...
Selma dijo
Me has emocionado, profe.
Es verdad que, probablemente, de estos grupos difíciles quizás no salgan eruditos, pero como personas (al menos, a día de hoy) no tienen precio: solidarios, cariñosos y perfectamente conscientes de la realidad que los rodea y de la manera que tienen que actuar ante determinadas situaciones.
A mí me están sorprendiendo cada día más y me están enseñando muchísimo. Esos que provocaron un principio de curso tan agitado, hoy son los que me dan más satisfacciones y los que hacen que cada día me guste más esta profesión.
Buen fin de semana y hasta la próxima.
26 Mayo 2006 | 12:54 PM