Una llamada
"Te llamó el viernes la madre de Rafa". Ana, la conserje, me dice que cuando llamó estaba el padre en el instituto y que le dijo que no me lo comunicara pero..."claro, tú entiende que yo te lo tengo que decir...". Y yo entiendo que tengo que hacer una llamada que no sólo no me apetece demasiado sino que puede destapar la caja de los truenos.
Armado de valor y embutido en el disfraz de "super-tutor" tomo el teléfono y marco el número que figura en el diminuto post-it amarillo.
Me dice que no puede contar por teléfono lo que pasa y que necesita una entrevista larga.
-"Pues mi hora de tutoría es el viernes, si quieres te recibo de doce a doce y media."
-"Uy...necesito más tiempo, ¿no podrías darme una hora más larga?"
Con paciencia le voy explicando que son muchos los padres, que a cada uno le dedico media hora y que es un tiempo más que razonable para informarles de la marcha académica de su hijo y de las posibles medidas que se pueden adoptar (aunque a mediados de mayo...en fin...)
Insiste...
-"¿Y no podrías recibirme una tarde? Es que tengo muchos problemas y necesito hablar mucho tiempo..."
Insisto...
-"Mi horario de trabajo es..."
Al final hemos quedado para hablar el viernes, ya contaré cómo acaba esto.
Marta dijo
Qué gozada que existas...
Así analizo una de mis pasiones frustradas (siempre he querido ser profe y sólo soy una triste consultora explotada por empresas privadas) y la posibilidad de tener hijos algún día.
Gracias por hacer de la vida diaria de esa gente que ya empieza a ser tan ajena!
Y gracias por enseñarles.
POr gente como tú el mundo es mejor!
8 Mayo 2006 | 01:13 PM