Mirar
La mañana promete ser intensa así que escribo en el único hueco que voy a tener.
Estoy de guardia en la sala de profes, sólo ha faltado el de filosofía, así que hemos decidido hacer diez minutos de guardia cada uno. También ha venido un chico de 3º ESO con un importante dolor de cabeza que se ha resuelto con una llamadita telefónica a la abuela que vendrá en breve a recogerle.
A las 8:30 esperaban "ansiosos" (¡como siempre!) mis alumnos de 3ºESO que empezáramos la clase...y pensaba: "hay que ver cómo ha cambiado mi relación con estos chicos". No es que nos lleváramos mal, pero era la típica hora de clase a la que no acudes con especial entusiasmo. Sin embargo, a fuerza de mirarles con buenos ojos, les he ido cogiendo cariño.
Yo creo que un punto de inflexión importante fue nuestra práctica de elaboración de una tortilla de patata de la que ya hablé hace tiempo. Ahora cada vez que nos cruzamos por el pasillo levantan el pulgar con un "hey...profe!!" y me preguntan por "pita", la pelotita de goma que duerme desde hace tiempo en un bolsillo del forro polar (curioso cuando coges una prenda de invierno de la temporada anterior y encuentras ahí olvidadas las cosas más insospechadas: un recibo del cajero, un ticket de la compra, el paquete de kleenex, un caramelo gran reserva del año anterior...un billete de 20 euros -je, esto reconozco que nunca ha pasado todavía-)
Total, que una vez más queda demostrado el axioma que dice: "la idea que proyectes sobre alguien o algo se verá reforzada con el paso del tiempo". Por eso no soy muy partidario de creerme aquello de "este curso es un desastre", "aquí no hay nada más que vagos", "este chico no tiene remedio" etc, etc...
Habrá que seguir mirando...
Despistada dijo
xD. Es muy triste cuando un profesor pierde la esperanza en los alumnos. Y entonces sí que es cuando ya no se puede hacer nada...
24 Abril 2006 | 10:17 AM