Dos huellas hacia el sur
Ayer por fin levantó la niebla y quedó una estupenda tarde de paseo. Quizás fuera eso lo que ayudara a recomponer mi estado anímico y enfrentarme con decisión a la noble tarea de evaluar.
Siempre el eterno debate: "levanto la mano y subo un poco la nota para que no se desanime...o apriento las tuercas y ajusto la nota para que se exija más y no se confíe".
El caso es que no es fácil acertar; hay chicos que necesitan esa inyección de moral porque se lo han currado pero no han tenido suerte, hay otros que se han rascado la barriga al más puro estilo viva la pepa y tampoco han tenido suerte, y también los hay que ni se rascan la barriga, ni se lo curran...sino que lo están pasando mal, la vida es una m... etc, etc...
Hace poco estuve hablando con uno de estos últimos que casualmente encontré por la calle.
-"¿Qué tal?"
-"Mal, como siempre... No sabes lo que es esto, tener todo el día una mano que te aprieta y te aprieta, y estás triste, pero en realidad no tienes ningún motivo para estar triste. Uf, últimamente le tengo pánico hasta a los pasos de peatones."
No lo he experimentado desde luego, y trato de hacerme una pequeña idea. Quizás una de las cosas que más agobie a los que se encuentran así es no poder explicar a los demás todo lo que sufren, es no poder decirles "esto me pasa, parece absurdo, pero me pasa". Así que a fuerza de ponerme en su pellejo he llegado a comprenderle bastante y termino diciéndole: "te entiendo perfectamente, no te canses de luchar, los demás te necesitan así como eres".
La verdad es que hoy sí que no tenía ni idea de lo que contar en el blog y he pensado...venga, dos ideas rápidas y a por la pila de cuadernos, que hay que entregar las notas antes de las dos y media, pero al final siempre ocurren cosas, es curioso.
Me recuerda Luis (el conserje) que hoy es viernes, por si alguien lo había olvidado...tenemos "perolo-terapia" ¡¡yupi!! Y esta tarde una conferencia de dos amigos: Miguel Angel y Natalia, que les dió por recorrer todo América del Sur en bicicleta de montaña (total...unos 13.000 km). Para los que habéis empleado alguna vez tan noble herramienta ya os podéis suponer que pasa cuando estás más de 13.000 km dando botecitos.
Ya os contaré (si lo cuentan...) Por cierto, escribieron un libro que me ha servido para poner título a esto...no estaba previsto hoy ni el título.
Despistada dijo
Qué aventura... yo me conformo con hacer a trocitos el camino de Santiago. (un poco en un puente, otro poco en otras vacaciones...) pero ahora mismo tengo que ponerme en forma si quiero hacer un cachito más... :S. A mí un profe de mates me suspendió el bachillerato con un 4.7.... me cambió la vida totalmente con esas 3 décimas de menos. Y no sé si para bien o para mal...
31 Marzo 2006 | 01:00 PM