Un puñado de ceros
Pensaba que lo peor de ir al dentista era el mucho miedo que pasabas y el algo de daño que te hacían, pero me equivocaba. Lo peor es que siempre tienes que estar un rato interminable esperando a que te toque, en una sala de espera clónica, con prensa gráfica de alto nivel: "tu mueble", "docora-hogar", "comsmopolitan"...hasta que terminas por aprenderte de memoria el póster con el dibujito de la estructura interna del diente.
Hoy es un mal día, y no sólo por la dichosa niebla que envuelve de forma misteriosa estas montañas. Había pensado dar una nueva oportunidad a mi queridísima tutoría para sacar adelante la evaluación: "el último examen podéis utilizar un esquema de las unidades 11 y 12 con un folio de extensión", es decir "haceros una chuleta de un folio que podéis sacar el día del examen".
Llego a clase a las 8:30 (¡que todavía son las 7:30 de mi cerebro!, para que nos vamos a engañar...)
-"Guardar los libros y dejar encima de la mesa el esquema de las unidades 11 y 12"
Voy repartiendo los exámenes y ante mi sorpresa más de la mitad no sacan nada más que un bolígrafo. En esos momentos lo más suave que se te viene a la cabeza es un anda y que os den dos duros, que se preocupe por vosotros Rita (que es la que termina haciendo casi todas las cosas que nadie quiere hacer...) y cosas peores que prefiero omitir. Total, que he decidido poner las notas de evaluación mañana, a ver si se me pasa un poquillo, porque como las ponga ahora os aseguro que aprueban cinco.
Dice mi madre que "mañanita de niebla, tardecita de paseo"...¡a ver si es verdad!
Despistada dijo
No se las hicieron? vaya... una oportunidad a tomar por culo... con lo genial que es hacer examen con esquema (sin tener que esconderlo, digo). Para mi dentista, yo me llevo mis propios libros/libretas... es divertido dibujar a los compañeros de celda. jejejeje
30 Marzo 2006 | 12:40 PM