Una de las normas que más invitan al desafío (la norma en sí es casi una provocación) es la de no poder salir al pasillo entre una clase y otra. Para que esto se cumpla existen unos profes que realizan "guardias de pasillo". Se quedan apostados esperando que venga el profesor que tiene clase mientras dirigen miradas persuasivas a los que ponen el pie fuera del aula.
Y no sé cómo se las arreglan estos polluelos para saltarse la legalidad un día y otro. Casi siempre te cruzas con los mismos fuera del aula que se las han ingeniado para ir al baño, para conseguir una aspirina, para entregar un trabajo o para "preguntar una cosa al de música".
Reconozco que si no existiera esa norma y pudieran salir entre clase y clase, los pasillos serían como el túnel de la casa de los horrores. Admiro profundamente la labor de esos compañeros que actúan como vigilantes, pero si un día me toca no sé qué puede pasar. Me temo que sería demasiado indulgente con los transgresores. Ya estoy viendo el pasillo de 4º de ESO avanzando hacia el hall de entrada al grito de "la conga....de jalisco..."
El torbellino que conlleva gestionar las actividades extraescolares haría las delicias del equipo de investigadores de twister (¡5,2 en filmaffinity! y lo terrible es que a mí me entretuvo...)
Sales de la sala de profes te asaltan tres criaturas de 2º de ESO con la autorización del viaje a Valencia. Metes las autorizaciones entre el libro de Biología y el cuadernillo de notas.
Continúas por el pasillo de 4º y te trae otro más el dinero pero sin la autorización del viaje a Lanzarote (por lo menos el dinero viene en un sobre semi-reciclado de la caixa), te apoyas sobre el extintor de incendio y escribes en el sobre el nombre del susodicho junto a un "falta autorización".
Metes el sobre entre las autorizaciones y el libro de biología. El cuadernillo de notas amaga con ir al suelo.
Todavía no has entrado en clase y la profesora de Tai Chi (por ejemplo) te solicita autobús para el 10 de diciembre. Haciendo un difícil ejercicio de contorsionismo lo apuntas en la agenda. Ves los tres post-it de las tres mamás que llamaron pidiendo información del viaje y a las que tienes que llamar en algún momento.
Cuando estás a punto de cerrar la puerta del aula, aparece el delegado de 4ºB con una lista en papel de cuaderno que contiene los nombres de los que quieren vender calendarios, botes portalápices y otra con los que quieren organizar la fiesta de Navidad para sacar dinero para el viaje.
Metes la lista entre el sobre con el dinero y las autorizaciones, en la maniobra se va la agenda al suelo y vuela por los aires la propaganda del de la estepa que te proponía vender polvorones. También vuela una carta del IMAX.
Entras en clase, recuerdas que quedaste en llamar al de la imprenta. Piensas si no sería mejor vender lotería como todo el mundo...¿LOTERÍA? ¡NI LOCO!
Das la clase...(te lo pasas como un enano dando la clase, como has vuelto a cometer el error de venir en bici y la temperatura rondaba los 2 grados te pasas los primeros diez minutos de clase con las orejas insensibles sin oir casi nada...lo cuentas en clase, mueven los labios, dicen cosas, te da la risa)
Sales de clase.
Mañana vienen los de Cajamadrid a inagurar las obras.
Recuerdas que quedan algunas cosas pendientes: pegatinas en los baños de ahorra agua, papeleras de recogida de envases, algunas fotos para la presentación de power point.
Te pasas el recreo con dos alumnas de 2º de bachillerato preparando la presentación.
Compras celo de doble cara (en los chinos claro)
Atiendes a una madre de tu tutoría que tenía cita contigo. La tranquilizas; suspender matemáticas la primera evaluación de 1º de bachillerato no es el fin del mundo.
Atiendes (un rato largo) al director de la oficina de cajamadrid que venía a enterarse de lo que tenía que hacer en el acto de mañana. Le das un apretón de manos y pega un grito porque se fastidió el dedo durante el fin de semana. Pides disculpas.
Tom te pide que le digas a Be que por favor por favor le espere a la salida que le tiene que decir una cosa súper importante.
Das la última clase en 2º de ESO. Como todavía tienes el celo el el bolsillo les amenazas con convertir su incontinencia verbal en un "en boca cerrada no entran moscas". Se callan. Les cuentas cosas del equilibrio térmico con el famoso ejemplo de la sopa que quema. La sopa quema, tú no lo sabes, tomas una cucharada y te abrasas la lengua...ahoda dienes la dengua de cardon...aguardas con la mirada perdida a que se siente tu hermano, se sienta, sigues con la mirada perdida, se lleva la cuchara a la boca...escupe la sopa al grito de HIJOOO DEEEE...te partes el bazo...recibes una colleja. La sopa quema menos si echas un vaso de agua fresquita...pero te toca comer más sopa. Calcular la temperatura final que resulta de añadir...
Suena el timbre, llamas a Be...le cuentas que Tom te ha pedido que etc, etc. Be te dice que la cosa súper importante es que quiere que sigan juntos, pero que ella ya no siente nada, pero es que él no la deja en paz. "Y yo sólo quiero que sigamos como amigos". Claro, claro...como amigos. Asientes mientras el estómago te recuerda que el desayuno está en los pies.
Dos y media: Reunión del grupo de trabajo para la elaboración de adaptaciones curriculares.
A las tres vuelas en la bici hacia casita.
El día a día...como para actualizar el blog estamos...
Este año soy el jefe de actividades extraescolares del instituto. Mejor: "director ejecutivo de AAEE". Ayer me tocó pasarme por las clases de 2º y 4º de ESO para contarles en qué va a consistir su "viaje de estudios de fin de ciclo". Los de 2º se van tres días a Valencia y los de 4º una semana a Lanzarote.
De un tiempo a esta parte uno ha advertido un cambio en la actitud de los alumnos. Algunos llegan a pensar que tienen "derecho" a hacer esos viajes, y que los profes tenemos la obligación de acompañarles una semana -sin sueldo pero con bastante empleo- las 24 horas del día.
Malo es cuando la conversación empieza con un:
-"Pero ¿a dónde vamos de viaje?"
Probablemente a continuación sentencien:
-"¿¿¿TERUEL??? ¡¡¡VAYA BODRIO!!!"
Y si uno se sorprende dando explicaciones del tipo: el hotel está bien, el sitio es impresionante, lo vamos a pasar increiiiiiiible... probablemente se ha plegado a las exigencias de estos pequeños dictadores.
Así que les recordé lo difícil que es organizar un viaje de estas características, el mérito de los profes que les acompañan durante unos días y que poner pegas a todo está "chupao".
De un tiempo a esta parte me preocupa mucho que les lleguen pocos mensajes pero muy claros, uno de ellos es el viejo aforismo "es de bien nacidos...ser agradecidos". Qué alegría cuando ves a esos papás que la segunda palabra que enseñan a sus hijos es "¿qué se dice?" y el niño balbucea: "grampfias". La primera la aprenden ellos solos y se mueve entre el "noooooo" y el "míiiiiiiioooo".
Hoy es martes, la primera hora de clase la tengo con mi tutoría que este año, novedad, no son de la ESO sino de primero de bachillerato. Ahora que no me oyen diré que la diferencia no es tan grande, si acaso dan menos la lata con lo de ir al baño, con el "dile que me lo devuelva" y con el "¿me puedo sentar con...?". Pero ya nos hemos cargado un cristal de la manguera de incendios, han maltratado "artísticamente" un par de mesas y he tenido que hacer una redistribución de sitios escuchando las quejas de varios profesores.
El caso es que los cinco últimos minutos de la clase del martes...cuando el reloj da las 9:15 de la madrugada (ya sabrán estos lo que es la madrugada) les pincho la canción del martes. Hoy por los altavoces de clase sonaron los acordes de summer cat. Les expliqué que la canción habla de un chico que se siente como esos gatos abandonados en el verano, después de dejar atrás el amor de las vacaciones. Escuchaban con ternura, si les vierais..., me contaron que les traía recuerdos mágicos del verano. No sé, cada día estoy más convencido de que la mejor forma de evitar que se instale la rutina en tu vida es dar clase en un instituto de secundaria. ¡Qué suerte poder desempolvar cada día el corazón!
La luna llena asomó tímidamente junto al cerro de san Pedro pasadas las diez de la noche. Media hora más tarde pedaleábamos por la carretera que sube al collado de Quebrantaherraduras y que muere unos kilómetros más tarde en Canto Cochino. Ligeros de equipaje: un frontal que no usamos y un bidoncito de agua. Nos desviamos a la izquierda en la primera barrera, junto a un pequeño parking para coches, y nos sumergimos de lleno en el misterio de la noche pedricera. Temperatura agradable y buena conversación. La sombra de los pinos nos protege del impacto directo de los rayos de luna. Miramos a la derecha, la figura del yelmo recortada contra las estrellas preside el pequeño valle por el que fluye el Manzanares hacia nuestro pueblo. Seguimos subiendo. Hora y pico más tarde alcanzamos el collado de los Pastores a 1.785 metros de altitud. Las altimetrías dicen que llevamos 11 km subiendo con un 6.5% de pendiente media. Pero allí, asomados a la noche, contemplando el sueño de nuestros vecinos, poco importan las altimetrías. Otro trago de agua y comienza el descenso. Bajamos con prudencia, para evitar disgustos, pero también para poder seguir hablando con calma de la suerte que tenemos, de lo que pensarán de nosotros las vacas con las que nos vamos cruzando, para detener el tiempo y seguir disfrutando de esta luna llena que sigue trepando sin prisa el cielo de nuestra sierra. A las una y media de la mañana rodamos por las calles silenciosas de Manzanares. Nos despedimos. Un yogur de la nevera, una ducha rápida y a seguir soñando que mañana se madruga.
La palabrita viene del francés (concierge) y hace referencia a la "Persona que tiene a su cuidado la custodia, limpieza y llaves de un edificio o establecimiento público".
Y en el instituto hay que añadir que además de las llaves también custodia: la cajita de aspirinas, las tiritas, el rompe-candados de las taquillas de los más despistados, dos máquinas muy veloces de hacer fotocopias, un teléfono, el correo, los post-it con mensajes de papás para profes y de profes para jefes de estudios, un rollo de papel higiénico de urgencia, una escoba con su recogedor, las tizas, los rotuladores velleda, el quitapintadas de las mesas de los chicos que se aburren... y una caja de respuestas para todo tipo de preguntas.
Si eres de los que primero les pregunta "¿qué tal el fin de semana?" y luego "por favor, por favor, necesito estas fotocopias para ahora mismo que se me olvidó decírtelo ayer" el C.N.I. estará de tu parte. Si inviertes el orden de los factores la fuerza del lado oscuro caerá sobre tu conciencia y además escucharás la fatídica respuesta: "imposible", minutos más tarde entrarás en clase a la voz de: "sacad un folio, poned el nombre y los dos apellidos...primera pregunta..."
Gaby es el director de la cafetería. Argentino de mirada firme y pulso inalterable. Ya podemos estar quince profesores trepando por la barra al grito de Gabyyyyyy:
- Gabyyyy un descafeinado de máquina corto de café con leche fría pero sólo un chorritín y sacarina en lugar de azúcar, ya sabes que estoy a dieta...ah y un pincho de tortilla si puedes me lo calientas un poco y lo acompañas de un buen currusco de pan (por lo de la dieta supongo)
Y Gaby, sin prisa pero sin pausa va poniendo orden, pone el descafeinado, exprime un zumo, cobra dos magdalenas, friega un vaso. Y encima tiene tiempo para mirarte por encima de la ceja y preguntarte "¿qué tal Alfredito?"
En la cafetería se puede medir la temperatura del instituto. En el que ahora me encuentro la temperatura es confortable, muy confortable. Es fácil saberlo; durante el café nunca se habla ni de alumnos ni de la dirección. Sin embargo se habla y mucho de viajes pasados o futuros, de historietas divertidas ocurridas hace un porrón de años, de la excursión de este sábado al collado de la ventana o de la primera vez que llegaste a clase con la bragueta abierta hasta las rodillas...
Cuando suena el timbre media hora más tarde sales con los pulmones cargados de amistad y compañerismo...Ya se quedó la cafetería vacía, Gaby retira los últimos vasos y se sienta a ojear con calma el último número de la revista bike. Quizás mañana hagamos otra ruta por nuestra Pedriza a lomos de las máquinas de pedales de las ruedas gordas, como la del jueves pasado...